Yendo al baño (1 de 2)

12 Ago

La mayoría de los baños públicos de Beijng están debidamente señalizados. A la izquierda es la marca para pocetas, para discapacitados, y la derecha indica letrinas

Cuando aterricé aquella mañana en Xining, una ciudad a 1.328 kilómetros al oeste de Beijing, lo primero que pensé fue en ir al baño porque aún faltaban 800 kilómetros de carretera para llegar a Yushu, en ese momento epicentro del último terremoto registrado en la región, en abril de este año.

Con apenas cinco días en China, mis ojos no daban crédito a lo que veían: una letrina, los tocadores del aeropuerto de esta ciudad de más de dos millones de habitantes tenían letrinas. De cerámica, con sistema de aguas blancas y negras, pero letrina.

Carretera adentro, luego de rodar unas cuantas horas en ascenso a Yushu, el conductor paró en una estación de gasolina que tenía junto un amplio baño público. Considerando que no tenía forma de saber cuántas horas faltaban para el próximo desaguadero, me encomendé a los santos y procedí.

La caseta rosada es el baño público de la carretera en el que entré vía a Yushu. Al fondo las banderas de colores marcan un punto de plegaria de los monjes de la región

Apenas abrí la puerta, extrañé la letrina de cerámica del aeropuerto. Aquí sólo había un piso de cemento rústico, sin divisiones, y con agujeritos. Un pozo séptico pues, favorecido por las bajas temperaturas de la zona, pero pozo séptico. Y nada, a situaciones desesperadas, medidas más desesperadas.

Ya en Yushu, obviamente no esperaba conseguir una poceta Vencerámica en medio de los escombros que dejó el terremoto. En ese paisaje tan demoledor agradecí con creces que un señor, cuya casa quedó en pie, me permitiera generosamente utilizar su letrina: en dos días fue el único baño real que vi.

Luego de aquello, en la tumultuosa Beijing ya se me ha hecho cotidiano ver letrinas de cerámica por doquier. En discotecas, centros comerciales y parques. Las pocetas son para los discapacitados y para los sitios más frecuentados por occidentales.

Baño público del Chaoyang Park. Tiene una simpática forma de coquito, pero olor a chinche verde

A lo largo de la capital se extiende una red de baños públicos debidamente identificada y que además de a los turistas y transeúntes, presta servicio a los habitantes de los hutongs –callejones tradicionales de China-  que en su mayoría albergan pequeñas viviendas sin baños propios.

Entrada de un baño público en el populoso distrito de arte 798

Como imaginarán, no emana de allí un perfume seductor y tampoco parece grato salir a las 10 de la noche de casa y caminar unos metros para cumplir con las demandas físicas, pero vale la pena tener presente que aquí hay agua, luz y seguridad, porque si fuera el escenario venezolano, más de uno sufriría de cistitis.

Las letrinas de cerámica que abundan en la pujante Beijing

La mayoría de estos toilettes no serán muy agradables a los sentidos, pero considerando que Beijing fue adecuada hace dos años para los Juegos Olímpicos, es válido decir que cumplen con las exigencias necesarias, y que los residentes de los hutongs no la pasan peor que los inquilinos de los llamados apartamentos cápsulas, o al menos eso fue lo que pude comprobar durante un recorrido por estos singulares recintos.

Aunque la municipalidad se pronunció a favor de su demolición, los llamados apartamentos cápsulas son una suerte de casilleros armados con una cama muy individual, una mini mesa e instalaciones de luz, teléfono e Internet. El techo, un enramado de metal hace las veces de closet, en tanto que el resto de las pertenencias del inquilino pueden ubicarse debajo de la cama.

Estos lockers se agrupan a razón de tres por cuarto, en una edificación similar a un panal de cinco pisos de alto.

Los usuarios de estas viviendas compartían en la planta baja un espacio para cepillarse los dientes, lavarse las manos o ropa a mano. El predio también estaba dotado de duchas comunes, en tanto que las letrinas estaban fuera de la construcción.

Al cruzar la calle, la caseta de los baños públicos, chicos a un lado, chicas al otro, expedía el peor de los olores que en mi vida tuve la desgracia de percibir. Sin aguas blancas o negras, las letrinas de cemento –idénticas a las que viera en la carretera hacia Yushu- eran la opción diaria de los habitantes que pagaban una renta equivalente a un millón de bolívares trimestrales.

Sehhhh, ya sé que la imagen no pinta bien, pero para mi consuelo que estoy en Beijing, supongo que en algún lugar de Caracas debe haber un chino escribiendo una entrada en su blog para contar que en la capital bolivariana es imposible encontrar una letrina pública con facilidad, a diferencia de los atracadores, que de esos si hay de a dos y tres en cada esquina.

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8 comentarios to “Yendo al baño (1 de 2)”

  1. Freddy agosto 13, 2010 a 3:06 AM #

    Saludos, tu escritos son tan buenos que debieras considerar la posibilidad de agregar un botoncito de retweet para enviarselo a los panas, vale la pena que todos conozcan tu talento para escribir con una frescura tal que tambien debieras pensar en editar un libro sobre tus aventuras, asi tendriamos a 2 Valentinas, cada una en su estilo y sitios diferentes.

  2. Adriana Del Nogal agosto 13, 2010 a 6:18 AM #

    Jajajajaja, qué fuerte, Pau, qué fuerte! No me imagino yo en esa situación. Pero te eqivocas al decir que en Caracas no hay letrinas. Hay calles, callejones y puentes que son una gran letrina.. y las bocas del metro? Madre! la de Capitolio es una vaina que huele a averno. Y con un agravante: aqui, todos, animalitos y humanos, alimentan la letrina callejera.
    Muy bueno tu blog. Es una bitácora en toda regla. Un beso y sigue escribiendo.

    PD. Espero que el choque cultural deje de ser tan aparatoso.

  3. Paula Ramón agosto 13, 2010 a 10:49 AM #

    Jejeje gracias!!! gracias a ambos! 🙂

  4. Jhonny Ramos agosto 17, 2010 a 10:33 PM #

    Los chinos siempre un paso adelante, y claro está su conciencia ambientalista supera a la mayoría. Imaginate que cada chino le de “bomba” a la vez? en solo 10 segundos se acabaría toda el agua potáble del planeta. Esos chinos se las saben todas. 😉

    • Paula Ramón agosto 18, 2010 a 12:30 AM #

      Jejejeje sí, tas en lo cierto en que acabarían el agua potable, pero no te creas que de ambientalistas no tienen como que mucho, besos!

  5. Maclovio febrero 7, 2013 a 6:17 AM #

    Que buena entrada, muchas felicidades. Comentas que no son muy ambientalistas los chinos ojalá puedas hacer una entrada en tu blog con respecto a eso del cuidado del ambiente en China.
    Saludos desde México

  6. kristian septiembre 7, 2013 a 7:56 PM #

    Alla rasparan las tarjetas quiero ir a conocer china ?????

  7. Carlos septiembre 9, 2013 a 9:27 AM #

    He llegado por accidente a tu blog, pies pienso viajar a Beijing el próximo mes. Interesante ha sido sobre todo la visión Caraqueña-Venezolana. Se te da bien el escribir, no abandones el habito 😉

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