Sin perder tiempo en perderse

22 Jun

Letrero pegado en el asiento trasero de los taxis en Shanghai. Perdido? no más!

La primera gran mudanza de mi vida fue de una ciudad grande -según los cánones de mi país- a la capital. Muchos que dan ese paso en sus lugares coincidirán conmigo en que es inevitable sentirse como otro provinciano más intentando ganar un espacio en la “gran ciudad”, póngale el nombre que sea. En mi caso se llamaba Caracas, pequeña pero importante y tumultosa.

Mi primera obsesión fue caminar de cabo a rabo para entender la geografía del sitio. Si bien aprendí a Maracaibo -mi ciudad natal- de corazón o por costumbres, lo de Caracas se volvió más bien un asunto académico o, quizás científico. No hay mucho tiempo para ubicarse, hay hambre por comprender los sistemas, las jergas y memorizar las líneas de metro (que con nuestro subdesarrollo, ésta fue de las tareas más sencillas).

Apenas comenzaba esa autoimpuesta rutina de observación diaria cuando descubrí que en el centro de Caracas las direcciones no tienen números. Las referencias son esquinas. Todas las esquinas tienen nombres y una casa no queda en el número tal de la calle pascual, sino de mengano a fulano, o por el estilo. La revelación tuvo sólo un lado positivo: finalmente entendí una vieja canción local que hablaba de una muchedumbre que iba “de Pinto a Miseria“. Con la desorganización propia de nuestra capital, pocos avisos recordaban los antiguos nombres de pila de las esquinas y miles de veces yo deambulé como aquella muchedumbre “de Pinto a Miseria” sin dar con norte alguno.

Mi segunda gran mudanza fue a Pekín. Aunque la reacción automática es la misma: observar y aprender con rapidez, pasar a una ciudad cuatro veces más grande, con diferente idioma y sistema de grafía, puede dificultar un poco el proceso. Pero en los tiempos que corren la tecnología todo lo puede y todo lo cambia. No sólo decenas de aplicaciones para móviles le hacen la vida más ligera y digerible a quiénes intentamos abrirnos paso en estas ciudades interminables, sino también sistemas como el telefónico Guanxi.

El término tiene una acepción local para definir a los contactos o conexiones que dentro de redes o lugares facilitan todo. En Venezuela sería un sinónimo de “palanca”, ya saben, aquello de “tengo un amigo, amigo de un amigo, que tiene un conocido en tal sitio y te puede ayudar”. Pero en China, Guanxi también es un servicio de SMS que por 1 kuái (cada envío) funciona como guía de direcciones y teléfonos bilingüe.

Basta con enviar un SMS con el nombre de un lugar al 106695882929 y de inmediato volverá una lista de nombres para aclarar la solicitud. Otro SMS y recibirá teléfono y dirección en inglés. Uno más y tendrá la información en caracteres para mostrarla a su taxista.

Con la demanda local que generó la Expo-Shanghai de 2010 en la ciudad homónima pusieron a la orden de los visitantes un call center gratuito y disponible en mandarín, inglés y español, entre otros idiomas. Con sólo marcar el 962288 y oprimir par de números -dependiendo de la lengua requerida- podrá preguntarle al operador no sólo direcciones, sino orientaciones e informaciones indispensables para un turista como dónde comprar ingresos para una obra o el horario de funcionamiento de alguna sala de cine.

Puede, en perfecto castellano, decir “estoy en tal calle y quiero llegar a tal otra, qué hago?”, y le resolverán la vida. Le explicarán si la mejor opción es el metro, un taxi o apenas caminar. Para quién ha padecido las tristezas y desamparos de una perdida en China, convendrá en que hablar con estos operadores puede ser la mayoría de las veces una experiencia religiosa. Un gran paso en la meta de vivir en China sin perder tiempo en perderse.

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4 comentarios to “Sin perder tiempo en perderse”

  1. casinoviembre junio 23, 2011 a 3:11 AM #

    ¡qué útil, gracias! Espero utilizarla pronto 🙂

  2. Romy junio 23, 2011 a 3:38 AM #

    De verdad que debe ser un alivio poder mandar un mensajito y recibir una respuesta, porque perderse en china debe ser poco menos que aterrador…

    • Paula Ramón junio 23, 2011 a 7:40 PM #

      Es poco menos que aterrador jajajajajajaja definitivamente la tecnología resuelve muchos problemas cotidianos, y por fortuna, aquí puedes andar con cuánto aparatejo en mano sin preocupaciones de asalto :-S

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