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Pets Ok

1 Feb
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Aviso dispuesto en buena parte de las tiendas de uno de los complejos comerciales y artísticos más importantes de Tokio, el Roppongi Hills ubicado en el distrito Minato

Manubrio emplumado

26 Ene

Un par de meses atrás vi a un hombre paseando a un ganso en un ajetreado hutong de la ciudad. Podría haber tomado una foto pero no me pareció cosa representativa de lo que puedes atestiguar en esta metrópoli. Parecía más un intento de llamar la atención -considerando que el lugar es de alto tráfico para extranjeros- que un legítimo esfuerzo de garantizar el ejercicio a su mascota.

La relación hombre-animal en China ha sido tema de bromas, protestas, críticas y kilos de artículos, notas y reportajes. Si tiramos la predisposición inicial que nos inunda cuando queremos hablar de las “costumbres asiáticas” creo que todo puede ajustarse contexto por medio. Lo que sí es innegable es que algunas postales chinesas sean llamativas -término diplomático- para nosotros, los occidentalizados dueños de poodles y pastores alemanes, criadores de periquitos australianos y compradores de acuarios con peces que no nos duran más de 3 meses.

El restaurante con dos loros encadenados en la puerta, los peces nadando en las peceras del supermercado o las tortugas cocinadas enteras en la sopa hacen parte del anecdotario. Pero también, podemos contar al perro con la chaqueta Adidas o al señor que saca pasear a sus pájaros en la bici. Sí, porque cómo ven en las fotos -malas de celular-, es posible pasear a los pájaros y pedaleando una bici.

Nótese: son cinco y no hay jaulas...

Vamos que me sorprendí con la situación, hasta que la racionalicé con la lógica del “en mi país esto no pasaría”, y claro que no pasaría, porque en mi país le robarían la bici y, muy probable, le secuestrarían a los pájaros.

Perro: término mascota o bien cocido?

11 Oct

Caricatura que ilustró un artículo de opinión sobre el debate que ha generado el intento de sacar la carne de perro del menú. Publicado en el China Daily en abril de este año (http://www.chinadaily.com.cn/usa/opinion/2011-04/25/content_12385778.htm)

Dice la leyenda que durante el siglo XIV, un rebelde llamado Hu Dahai guiaba tropas para enfrentar a la regente Dinastía Yuan. Hu consiguió puestos de control en la norteña provincia de Zhejiang, y cuentan que una vez posicionado en la municipalidad de Jinhua, el hombre ordenó dar muerte a todos los perros del lugar puesto que cada vez que sus hombres intentaban el ataque a la región, los ladridos delataban la presencia enemiga. Los soldados engulleron la carne y con la bizarra venganza comenzó una tradición.

Cada año el festival de carne de perro de Jinhua congrega a miles de comensales en el distrito de Wucheng, en la municipalidad de Jinhua. La prensa local sostiene que, incluso, en los últimos años los perros son llevados vivos al recinto y matados en directo para garantizar la frescura y condiciones higiénicas de su carne. De esta forma los dueños barren con la racha negativa en ventas que les propinó el rumor de que los perros morían envenenados. Los reportes también dan cuenta de que, en promedio, unos 5 mil canes eran sacrificados en el popular evento. El festival debía realizarse en octubre de este año, pero una campaña en las redes sociales del país movilizó a la municipalidad a ordenar su suspensión.

Tengo perro y de hecho está durmiendo en mi silla mientras escribo, pero a diario como carne, pollo y devoro cuanta cosa sale del mar, y vamos que ninguno de estos muere de risa o de susto. Aclarado el punto de que mi mascota de siempre fue un guau-guau y no una vaca, cuento que leí esta historia hace unos días en la prensa y me impresionó, pero no por aquél giro de chinos-malvados-come-mejores-amigos-del-hombre, sino por la posibilidad de que una campaña virtual pudiera echar por tierra una tradición culinaria de seis siglos, lo cual habla de la capacidad y velocidad del cambio cultural. No es cualquier cosa.

Todo comenzó con algún comentario en un microblog, plataforma de similares características a nuestro Twitter. Para entender la rapidez y expansión del mensaje pro-dog vale aclarar que la red cuenta con un estimado de 485 millones de internautas en este país. Luego de que algún usuario encendiera la chispa advirtiendo que “los gritos de los perros llegan al cielo” durante la carnicería, fue cuestión de bytes para que el tema copara editoriales, espacios virtuales y la opinión de algunas estrellas de la escena local.

En menos de dos semanas las autoridades de Wucheng anunciaban la suspensión del evento de tres días. Argumentaron que la decisión estaba cimentada en la opinión del público.

Obvio que es la opinión de una parte del público. No todos los locales quieren abandonar la práctica porque la China contemporánea está movilizando a los canes de la cocina al cuarto. El debate ha estado rondando en el país durante los últimos años. Hay quiénes están trabajando para sacar de forma legal a los perros del menú, y cuentan con el creciente número de dueños de perros.

Sí, los chinos han desarrollado durante siglos una relación con los animales harto distinta a la que nuestros estándares aprueban, sin embargo, times are changing, y con una rapidez que pasma, parecen estar ganando la batalla las voces que sostienen que ir a un festival para comer perro nos hace más crueles que almorzar un pato pequinés.

La campaña logró un efecto en la opinión pública, aunque, en lo inmediato, dificulto que cambiara el destino de estos miles de perros que estaban prestos para ser el plato principal del festival.

PD: Supongo que hay curiosidad sobre el aspecto de un mercado de carne de perro, así que por lo visto en una rápida cyber-búsqueda les cuento que no hay mayor diferencia con uno de carne o de pescado. Como yo no me animo a colocar fotos de perros mutilados, rostizados y destripados, les dejo esta opción a quiénes tengan estómago firme y precisen de una explicación más gráfica sobre el proceso de cocción del mejor amigo del hombre.