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Ni tan diferente, ni tan cultural

29 Jun

Clases de chino. Extractos.

Caso 1: Cómo explicar cambios físicos o emocionales

La gramática del mandarín es sorprendentemente sencilla. Si se le compara con nuestro complejo español no toma mucho tiempo concluir que si no estudiáramos nuestra conjugación verbal desde que tenemos memoria, probablemente nunca nos atreveríamos a aprender una lengua tan enrevesada y con tantos ires y venires.

Más allá de la simplicidad, estudiar mandarín sí implica aprender fórmulas. Las marcas temporales van antes del verbo, las interrogaciones exigen partículas, palabras de medida atendiendo al objeto, tiempo verbal definido por otras añadiduras y pare usted de contar.

Una vez aprendido cómo emplear adjetivos en preguntas, afirmaciones y negaciones, la complejidad del discurso comienza a aumentar. De ese básico “eres delgado” al “estás más delgado” hay apenas un paso: un cambio de palabra.  De “estás más delgado” a “ahora estás más delgado” hay otro paso más: la inclusión de un verbo.

Pregunta: Profesora, entonces puedo decirle a una chica para piropearla “Ahora estás más flaca!”?

Respuesta: Si le dices “ahora estás más flaca” estás afirmando que antes estaba gorda, definitivamente es un insulto, nadie quiere oír que antes estaba gorda. Si estaba muy gorda, entonces podría (nótese el condicional) ser un halago. Lo mejor siempre será decirle “Estás más delgada!”, porque para nosotras aquí en China nunca se es suficientemente “delgada”.

Los representantes del género masculino perdieron, automáticamente, interés en el resto de la conversación que prosiguió sobre cómo las mujeres engordamos con los años y difícilmente retrocedemos en la balanza. Mientras hacían mutismo absoluto, las representantes del género femenino se lanzaron sin cortapisas a una enumeración de cuántos kilos han acumulado en los últimos años. De cómo los tiempos pasados siempre fueron mejores y cuán arduo e inútil puede ser anhelar el cuerpo que a los 20 se mantiene casi por ósmosis.

Caso 2: Cómo hablar de una coincidencia

En mi humilde experiencia, una buena manera de aprender vocabulario es incorporarlo inmediatamente a frases o hipotéticos diálogos. Cuando se estudia mandarín gracias al pinyin -romanización de la lengua gracias a su fonética- verá que la entonación puede implicar cinco cosas diferentes (es aquí donde muchos sufrimos sin parar) como también verá que algunas palabras, pronunciándose igual, significan cosas distintas.

Quizás bajo la premisa de cuán confuso puede ser memorizar centenas de palabras, la profesora pide varias oraciones a medida que cada verbo, sustantivo o adjetivo se va incorporando a la lista. En esa lista interminable de vocabulario diario, nos encontramos con “qiao“, traducido como “coincidencia”, “azar”, “casualidad”.

Profesora: Tienen que usar la palabra para explicar que algo fue por azar, coincidencial. Un evento nada planificado y que por mera suerte se dio. Ejemplos de un evento calificable como “qiao”? Bueno, voy a un parque y casualmente me encuentro allí a un amigo que hace mucho tiempo no veía. Ejemplos del uso negativo de la palabra? un caso completamente desafortunado e imprevisible? Voy a una fiesta y me encuentro a mi reciente ex con otra! Qué falta de suerte!.

Allí la mujer se lleva las manos a la cabeza y mira al suelo como si recreara el momento, suspira y apunta “qué mala suerte!“. El género masculino nuevamente se sumerge en el silencio de quien no comprende tanto tiempo dedicado a una palabra, mientras que el género femenino aporta una espontánea y unísona risa desencajada que revela la clara empatía de quien entendió la lección: no sé si la del uso de “qiao” pero definitivamente sí la de que universalmente es una pasada de la mala fortuna ir a una fiesta y encontrar al reciente ex con otra.

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