Tag Archives: tráfico

Transitando

4 Oct

Puede llamarlo una consideración tonta, pero en cada esquina aparecen los carros estacionados medio que entre el espacio, medio que entre la vía, lo cual -obvio- obstruye el tránsito

La última vez que intenté aprobar el examen teórico para obtener la validación de mi licencia de conducir en China salí desmoralizada porque me faltaron tres puntos de concretar mi misión. Es imposible para mi recordar en dónde debo colocar el torniquete a un hipotético herido que esté desangrando o -ríanse si quieren- si es peligroso para una mujer conducir con tacones.

Mi frustración me precedía mientras salía de la oficina de tránsito de Pekín. Caminé en dirección a la autopista para tomar un taxi, y al cruzar un rallado peatonal casi fui arrollada por un camión cuyo conductor cree que “cruce libre a la derecha” significa pisar el acelerador en la esquina y no mirar al frente antes de girar. Luego del percance no conseguí un punto para detenerme a esperar un taxi, toda la acera -pintada en ese amarillo que indica “no estacione”- estaba cubierta de vehículos. Volví a la esquina para intentar acercarme más hacia la calle y ser visible para un taxista pero otro montón de carros se habían apostado casi en tumulto. Racionalizar que, vaya ironía, todos ellos tenían licencia y yo no, terminó de desplomar mi ánimo.

Pekín es casa para unas 20 millones de personas y poco más de 5 millones de automóviles. Dos años atrás los números ya revelaban que mil 200 vehículos nuevos se estrenaban entre sus calles a diario. Varios planes se han puesto en marcha para garantizar la afluencia en el asfalto, como la lotería para comprar carros o el aumento de las tarifas de los estacionamientos, sin embargo, el tránsito no sólo se ha vuelto lento sino complejo.

Carro de la policía estacionado de forma estratégica en un cruce y frente al rayado peatonal

Al montarse en un taxi en Pekín lo más probable es que piense que este hombre obtuvo la licencia ayer, y quizás no esté sospechando mal, recuerde que los automóviles en la ciudad son parte de la historia contemporánea.

Una clásica que notará en seguida es que para ellos “cruce a la derecha libre” significa “quítate que voy”. Luego verá un sinfín de particularidades como los frenazos y acelerones inmediatos, el cambio de canal sin mirar a los lados, la inutilidad de los retrovisores, el olvido en que viven las luces de cruce y emergencia, la bizarra costumbre de parar en medio de la vía, carros en flecha, vueltas en U a mitad de la calle, la imposibilidad de estacionar en el espacio dispuesto, incapacidad para retroceder, el repentino descubrimiento de la palanca de velocidades y la repetitiva imagen de los carros estacionados a casi medio metro de las aceras.

También percibirá costumbres de corte social como fumar dentro del carro en invierno, por ende, con los vidrios cerrados, abrir la puerta para escupir mientras esperan el cambio de luz, los trescientos adornitos con que saturan el interior de un auto y los peluches con que cubren la visión del vidrio trasero.

Los abarrotados autobuses -vagones de doble dimensión- van rápidos y furiosos, y en un semáforo más de una vez creerá que van a arrollar a algún ciclista mientras hacen el debido “cruce libre a la derecha”.

A veces pareciera que tras un volante sienten que llevan el manubrio de una bicicleta, cuyas características sí le permiten parar en lugares improvisados y hacer maniobras de corte arriesgado.

Conseguir un taxi en horas estratégicas ya no es tan fácil como en meses atrás e incluso está requiriendo de dosis de negociación gracias a choferes que aprovechan las crecientes necesidades para redondear el ingreso familiar.

Lo cierto es que cada día menos pedalean y más acuden a los motores. Si no es en carro o bus, será en taxi o en moto. Todos estos medios tienen que compartir las vías con triciclos y el nunca fuera de moda rickshaw, particularmente en estos tiempos de mayor demanda de transporte.

Una tarde cualquiera en la línea 10 del metro de Beijing: entren que caben 100! o mil?

Mientras tanto, el subterráneo de la capital china también luce señales de tráfico. Las doce líneas del sistema de metro de Pekín están repletas de usuarios. Antes de las 10 de la mañana, abordar en un vagón es una tarea digna de equilibristas del Cirque du Soleil, y es importante considerar que los trenes en las primeras horas del día pasan casi a cada minuto.

Pese a todas estas nuevas circunstancias mi sensación no es la de un colapso cercano e inminente, sino la de un tránsito más creativo y variopinto.

Estoy casado y lo lamento

13 Nov

 

Las pantallas sensibles están en la mayoría de los taxis rotulados

Una de las cosas verdaderamente económicas de Beijing son los taxis. Por lo menos los que utilizan taxímetro. Para quiénes no disponemos de carro, resulta de gran ayuda saber que andar en taxi no es un lujo que acabará con la quincena. La parte negativa es que con el tráfico de esta capital, donde cada día se estrenan en la calle miles de carros nuevos, uno puede quedar atrapado en las colas el doble o triple del tiempo esperado. No es novedad viniendo de Caracas… seeeeh…

Pero si se optó por un taxi, encontrará que ya hay quiénes pensaron en como amenizar esos momentos de quietud involuntaria y desesperante que el pasajero vive en el asfalto. Es por eso que la mayoría de los taxis cuenta con un ejemplar de Beijing Walk (revista totalmente en chino y con muchas fotos de teléfonos ultra modernos y de chiquillas más flacas que un lápiz tratando de mostrar su lado sexy sobre un carro último modelo), así como con una pantalla sensible detrás del asiento del copiloto para disfrutar de propaganda, enterarse de eventos y, por qué no, hacer una encuesta.

Y ya que la cola no avanza, pues responder preguntas bizarras puede resultar entretenido. Así es como un día me vi reflexionando sobre por qué la primera opción a la pregunta “Está casado (a)?” era “Sí y lo lamento”. También encontré otras interrogantes cómo “Por qué se casó?”, que extendían probables respuestas como “Para mantener a mi novia feliz” o “Todos mis amigos se casaron”.

Imagen de la encuesta. El que ven en la parte superior del recuadro es el pulpo Paul, el del mundial. Antes las figuras de las encuestas eran un panda y un gorila, luego del mundial colocaron a Paul

Luego de la muerte del pulpo, mantienen la figura pero modificaron los diálogos para desear al molusco "un descanso eterno"

Recordé entonces un reportaje sobre el matrimonio en China, que, palabras más, palabras menos, explicaba cómo desde que los locales tienen mayor libertad para decidir sobre su vida emocional, ponen más cortapisas y condiciones sobre la elección, siendo el dinero o la posición económica la principal, por supuesto. En aquél trabajo, un psicólogo explicaba que el fenómeno de la juventud china que lo quiere todo y lo quiere ya, se ha extrapolado a su vida amorosa, así comienzan a romancear con alguien y se casan inmediatamente.

Siendo tan jóvenes, lógicamente comienzan algunos problemas, y para qué esperar, ahora existe el divorcio, es más fácil separarse que tratar de desarrollar paciencia y madurez para convivir. De esta forma el entrevistado explicaba el repentino incremento de divorcios en el país.

Pero volviendo a las encuestas para matar el tiempo atascado en el tráfico, otro día tomé una sobre qué hacer en caso de ganar 10 millones de RMB (poco menos de 10 millones de bolívares fuertes). Entre respuestas cómo comprar cosas lujosas, viajar o iniciar un hotel en Shangri-La, también figuraban, “casarse” o “divorciarse”. Supongo que el que se casó por “factores económicos”, tomaría esta última…

Qué harían si ganarán semejante premio? Están entre divorciarse o casarse?